San José, Costa Rica.- La Iglesia Católica vive un momento de intensa transformación en su labor evangelizadora. Por primera vez, la institución reconoce el espacio digital como un territorio misionero que requiere acompañamiento formal, formación específica y una nueva comprensión del lenguaje pastoral. Esta realidad se puso de manifiesto durante el encuentro Hechos 29, celebrado en San José de Costa Rica, donde 100 misioneros digitales de 20 países compartieron experiencias y trazaron rutas para el futuro de la evangelización en redes sociales.
"Esto significa lo que nosotros llamamos una nueva página misionera en la historia de la Iglesia", afirmó Lucio Adrián Ruiz, exsecretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede y actual secretario del Dicasterio para el Servicio de la Caridad. "No se trata de algo nuevo, sino de algo de siempre: la misión. La misión que pone sus raíces en el mismo Jesús: como el Padre me ha enviado a mí, yo los envío a ustedes".
El proceso de institucionalización de la misión digital comenzó con el Sínodo de la Sinodalidad convocado por el papa Francisco. Durante este periodo, los evangelizadores digitales se presentaron ante la Iglesia para solicitar participación en el proceso sinodal. La respuesta del Vaticano se materializó en el Jubileo de los Misioneros Digitales, donde Francisco invitó a los participantes a "reparar las redes" y "tocar la carne sufriente de Cristo".
La Iglesia Latinoamericana Asume el Desafío
Desde el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), el acompañamiento a la misión digital se ha convertido en una prioridad. Daniel Francisco Blanco Méndez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de San José y coordinador del Centro para la Comunicación del CELAM, explicó el proceso de integración de estos nuevos evangelizadores.
"El camino que la Iglesia quiere hacer es de acompañar", señaló Blanco. "Para llevar adelante, para seguir evangelizando, para que la misión se cumpla y también para corregir cuando sea necesario limar lo que haya que limar, mejorar lo que haya que mejorar".
La Conferencia Episcopal de Costa Rica dio un paso significativo en 2025 al nombrar un coordinador de misión digital dentro de la Comisión Nacional de Comunicación. Este nombramiento representa un avance institucional que otros países latinoamericanos buscan replicar.
Sor Gloriana Cordero, religiosa Oblata del Divino Amor y coordinadora de la misión digital en Costa Rica, describió la realidad del país: "Las iniciativas digitales pastorales han sido muy espontáneas y personales. No ha sido un tema institucional, no ha sido ni siquiera de pronto parroquial, sino que ha sido una vocación, un llamado específico de cada uno de los misioneros digitales".
Un dato revelador surgió durante el primer encuentro virtual convocado en 2024: más de 50 misioneros digitales costarricenses respondieron a la convocatoria, una cifra que sorprendió a los organizadores por tratarse de un país pequeño.
Más allá del fenómeno de influencers: La identidad del Misionero Digital
La definición del misionero digital ha evolucionado significativamente. Verónica Brunco, consagrada del Regnum Christi y colaboradora de la Iglesia de Escucha, ofreció una perspectiva sobre el perfil de estos evangelizadores.
"No eres un influencer nada más, donde vas ahí siendo el referente, que me miren a mí, sino que eres que le mires a Él, que encuentres al Señor", explicó Brunco. "No eres solamente el que comunica, no eres solamente el que viene a decir lo que se hace en las iglesias y a través de un post lo lanzo y me desentiendo".
La labor del misionero digital trasciende la creación de contenido. El año pasado, la organización recopiló 100 testimonios de misioneros digitales que acompañan a personas en situaciones de crisis. "Personas que a la mitad de la noche buscaron a un misionero digital para decirme quiero quitar la vida", relató Brunco. "Y a través de una escucha, aquella persona fue acompañada. Personas que querían abortar, personas que querían entrar por caminos de la droga, del alcoholismo, y que han sido escuchadas y acompañadas".
Hechos 29: Una Experiencia de Comunidad Misionera
El origen de Hechos 29 se remonta a Monterrey, México, donde surgió como una iniciativa para reunir misioneros digitales e influencers católicos. El sacerdote José Juan Montalvo 'El Borre', miembro del Consejo de Comunicaciones del CELAM y fundador del evento, explicó la naturaleza de este encuentro.
"Hechos 29 no es un congreso y tampoco se puede decir que es un retiro espiritual", aclaró el sacerdote. "Nosotros le llamamos que Hechos 29 es una experiencia de ser y hacer Iglesia. Es un encuentro donde 100 misioneros digitales de distintos países, de distintos estilos, famosos y no famosos, que trabajan en una parroquia, en una diócesis, en una institución, son podcasters, cantantes, en fin, de todos los carismas y realidades de la misión digital, son elegidos, convocados e invitados".
El nombre Hechos 29 hace referencia al libro de los Hechos de los Apóstoles, que contiene 28 capítulos. La iniciativa propone que el capítulo 29, aunque no existe en la Biblia, se escribe en la historia de la Iglesia a través de la misión digital.
"Es hora de vernos", es el eslogan del encuentro. Montalvo explicó su significado: "Uno a veces en misiones digital se pierde en tanta pantalla y nos conocemos a través de las pantallas, pero el fenómeno de Hechos 29 es que en los pasillos nos encontramos, nos reconocemos y empezamos a caminar juntos".
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El Desafío del Acompañamiento y la Corrección
Uno de los temas recurrentes durante la conferencia de prensa fue la necesidad de acompañamiento institucional. Un misionero digital expresó a Sor Gloriana: "Yo tengo años en esto y sé que me he equivocado en muchas cosas y nunca nadie me ha dicho que me he equivocado y eso me hace sentirme solo porque todo mundo ovaciona mi contenido, le gusta mi contenido, pero yo necesito gente que me acompañe y que me diga cuando las cosas no están bien".
Esta solicitud refleja una de las principales funciones que la Iglesia jerárquica debe asumir: la corrección fraterna y el acompañamiento pastoral en el entorno digital.
Blanco abordó este punto con claridad: "La Iglesia acompañe a los misioneros digitales. Que la iglesia institución, porque ellos son iglesia, son bautizados que están aportando desde sus conocimientos la fe en este continente digital, pero que la iglesia institución, la jerarquía de la iglesia, los obispos acompañemos a quienes están llevando esta misión".
La distinción entre influencer católico y misionero digital también fue objeto de análisis. El Padre Borre explicó que "el misionero digital es aquel que se dedica a hablar de Dios en las redes sociales y el influencer católico es un influencer que habla tal vez de zapatos, de viajes, pero es católico y que de vez en cuando ahí tal vez muestra algo de su fe".
Crecimiento y Desafíos en América Latina
La expansión de la misión digital en América Latina ha sido exponencial. Montalvo estimó que existen miles de proyectos de evangelización en redes sociales en la región. Durante el primer Hechos 29 en 2021, los organizadores seleccionaron 60 misioneros de entre 200 conocidos. Actualmente, la selección de 100 participantes entre miles de candidatos representa un desafío significativo.
Las principales trabas identificadas incluyen:
- La falta de acompañamiento institucional
- La necesidad de formación específica para la misión digital
- Las debilidades humanas y tentaciones comunes a cualquier apostolado
"Las mismas tentaciones que podemos tener en una pastoral presencial, que un sacerdote puede tener en su comunidad o un laico ahí en su apostolado en el grupo de jóvenes, también los misiones digitales lo tenemos en las pantallas", reconoció el Padre Borre. "La diferencia es que la misión digital es más pública. Se entera más gente de lo que nos pasa".
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El Futuro de la Pastoral Digital
La misión digital no se limita a las redes sociales. Lucio Ruiz amplió la perspectiva: "La cuestión de la misión digital no es una misión destinada solo al social network, sino que la Iglesia ha ido madurando. Se incorpora lo que significa hacer una homilía, confesar a la gente, la vida pastoral, o sea, la vida de toda la Iglesia".
El concepto abarca a todos los miembros de la Iglesia, incluso aquellos que no utilizan plataformas digitales: "Un sacerdote, aunque sea anciano o que no tenga capacidades para tener redes sociales, sí de todos modos tiene que ser misión digital, porque la gente que lo escucha están en la cultura digital", explicó monseñor Ruiz. "Se trata de aprender a hablarle, aprender a llegarle, aprender a hacerse escuchar por la gente de la cultura digital".
El desarrollo de modelos de pastoral digital para parroquias y diócesis representa el siguiente paso en este proceso. El padre Montalvo anticipó: "Tal vez va a haber modelos para cómo implementar una pastoral digital en una comunidad parroquial o en una diócesis, cómo acompaña a los misioneros digitales, cómo qué formación darles, cómo promover esa presencia digital de la iglesia local en sus redes sociales".
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El encuentro Hechos 29 culminará con un festival abierto al público el sábado 22 de agosto en el gimnasio del Colegio Madre del Divino Pastor, en Alto de Guadalupe, Costa Rica. Este evento permitirá la participación de misioneros digitales que no pudieron asistir al encuentro presencial y de la comunidad de seguidores.
La organización anunciará durante el festival la sede de Hechos 29 para el próximo año, siguiendo la tradición de revelar la siguiente ubicación al final del evento. Los interesados pueden obtener entradas a través de las redes sociales de la organización.

